Mini-reseñas #3: El lémur y Blacksad

martes, 27 de enero de 2015

Una entrada rápida para ir finiquitando las lecturas de diciembre que me quedan todavía pendientes de reseñar y un par de maravillas (al menos para la vista) con las que he empezado el año. Esta vez voy con novela negra: El lémur, de Benjamin Black, y los tomos dos y tres de la serie de cómics Blacksad

El lémur, de Benjamin Black. John Banville, último premio Príncipe de Asturias de las Letras, utiliza el seudónimo de Benjamin Black para escribir novela negra. Quería leer algo de él, pero no me atrevía con su obra más seria, así que un día en la librería me llevé El lémur a casa, sin saber muy bien por qué (y a pesar de esa portada tan fea).

La premisa parecía prometedora: John Glass, un periodista retirado, recibe el encargo de su suegro, un poderoso exagente de la CIA reciclado en magnate de la comunicación, para que escriba su biografía. Pero para eso hay que escarbar en el pasado y Glass, temeroso de ensuciarse las manos, decide contratar a un joven investigador para que le eche una mano con el trabajo sucio. Poco después, como es previsible, su ayudante aparece muerto. A partir de ahí, comienza a desenredarse la madeja que une el pasado y el presente del protagonista y su familia política, una cuidada fachada que esconde unos cuantos secretos desagradables.

La lectura fue rápida y ágil, y la prosa es casi perfecta, con frases construidas de forma que ni les sobra ni les falta una palabra. El hilo argumental, algo previsible al principio, esconde alguna que otra sorpresa. Aún así, no disfruté de El lémur por culpa, sobre todo, de sus personajes: alta sociedad neoyorquina retratada en algunos casos a golpe de caricatura y tópico. No fui capaz de conectar con ninguno de los nombres que desfilan por sus escasas 200 páginas, ni siquiera con su protagonista y el matrimonio tan infeliz que arrastraba. Y al final, me daba igual quién fuera el asesino, pues todos me provocaron una soporífera indiferencia.


Blacksad 2. Arctic-Nation, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Qué portada. Qué dibujos. Qué colores. Para quedarse horas muertas mirando y remirando cada viñeta. Me enganchó el primer volumen de esta serie de cómics, que sigue las peripecias de John Blacksad, un detective privado en los Estados Unidos de los años cincuenta. Cumple todas las máximas que esperarías de un personaje así: trajeado y con su gabardina siempre encima, fuma, tiene mala leche y un puño con peor humor todavía. Ah, sí. Y además es un gato.

Si el arranque de la serie, Un lugar entre las sombras, giraba alrededor de un misterioso asesinato y se ajustaba a todos los tópicos que uno puede esperar del género negro, este segundo volumen desarrolla un argumento algo más complejo. John Blacksad es esta vez un forastero en una ciudad envenenada por el enfrentamiento racial, donde una niña negra acaba de desaparecer. El dibujo es, si cabe, aún más espectacular que en la primera historia, sobre todo en los escenarios cubiertos de nieve, que son recurrentes en Arctic-Nation. Y la trama, que en el primer cómic iba un paso por detrás de la ilustración y a ratos pecaba de simple y previsible, está ahora algo más trabajada. Me llamó especialmente la atención cómo los autores fueron capaces de trasladar el conflicto racial a una historieta que protagonizan personajes antropomórficos. El resultado no chirría en absoluto.


Blacksad 3. Alma roja, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Siguiendo con la tónica de retratar conflictos de los Estados Unidos en la década de los cincuenta, el tercer volumen de Blacksad tiene como telón de fondo y excusa dos hechos históricos: la carrera por desarrollar armamento nuclear que los norteamericanos y los soviéticos protagonizaron ya en los primeros compases de la Guerra Fría, y la caza de brujas del macarthismo.

Esta vez, John Blacksad, relegado a tareas de guardaespaldas de un ricachón para ganarse la vida, se reencuentra con un antiguo profesor. Su maestro de la adolescencia ha llegado a ser una eminencia en el campo de la energía nuclear y, por sus conocimientos y su círculo de amigos intelectuales sospechosos de ser comunistas se encuentra en el ojo del huracán. El argumento me pareció algo más flojo que el de Arctic-Nation, no conseguí involucrarme tanto con los personajes y el romance fugaz que aparece en sus páginas me dejó bastante fría. Pero, aún a riesgo de sonar repetitiva, ese dibujo de Juanjo Guarnido compensa cualquier fallo que pueda tener el guion. 

4 comentarios:

  1. Hola me ha gustado mucho tu blog sigue así es precioso, espero y te pases por el mío http://unlibrero.blogspot.com/ besos:*

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  2. Estoy con Blacksad a pleno rendimiento, me encanta este cómic, es buenísimo! 1beso!

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  3. Me quiero leer los comics de la saga Blacksad pero ya!! no veo el momento...

    Nunca me he leido a Black y le tengo muchas ganas. Siempre me lo encuentro en las librerías.

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